martes, 29 de septiembre de 2009

M.S.D. (Mapuche Síndrome Disléxico) (2009)




M.S.D. (MAPUCHE SÍNDROME DISLÉXICO)

M.S.D. (Mapuche Sindrome Disléxico) es un obra concebida como site specific, es decir, creada para existir en un sitio especifico, la Sala Novedades de la Biblioteca de Santiago, y en particular, para un pequeño espacio ubicado al fondo de la Sala que parece como desconectado de la infraestructura bibliotecaria. Es una reflexión acerca del idioma, la escritura y la lectura de la identidad cultural chilena, en relación a una de sus matrices culturales, la indígena, y más específicamente la mapuche. Mediante la instalación se intenta mostrar nuestra discrepancia entre capacidad de aprendizaje y nivel de rendimiento o de realización concreta de dicha lectura: dislexia. Dislexia la de los chilenos para leer(nos) y escribir(nos). Esta disfunción es elaborada en varios niveles de interpretación.
El mapudungun, lengua de la tierra, fue llamada por sus primeros investigadores europeos, Chilidungun, la lengua de Chile, y elogiada superlativamente. Dice el jesuita Bernhard Havestadt (1714-1781), autor de una de las primeras gramáticas del mapudungun en 1777: “a cualquier no chileno puede espetársele justificadamente y con razón: si tu lengua es buena, la lengua chilena es superior”. A la fecha, sin embargo, el mapudungun cuenta con un reducido número de hablantes nativos, incluso entre los mismos mapuche. Según la encuesta CEP del 2002 un 66% declaró no hablarla ni comprenderla: se trata, por lo tanto, de una lengua ilegible para la mayoría de los habitantes de Chile. Esta ilegibilidad de la lengua chilena es reforzada en la obra por su escritura, no ya en el alfabeto latino propio al castellano, sino que en alfabeto gótico alemán. Este es un alfabeto derivado del latino, llamado “gótico” por ser el correlato tipográfico de la arquitectura gótica u ojival, y asociado a los orígenes de la imprenta; en este caso en particular, se trata de una variante llamada Fraktur (del latín “rota”), utilizada en Alemania desde el siglo 16 y frecuentmente vinculada a la propaganda nacional-socialista. Sin embargo, en 1941 Hitler la prohibió por ser un alfabeto “no germánico”: en el fondo, su carácter vernáculo la hacía no performativa a la propaganda estatal. Esto constituye un ejemplo de cómo las ideologías nacionalistas terminan por prohibir, tras pervertirlas, las estéticas autóctonas que pretenden defender. En este sentido, el “mapudungun en letra gótica” alude a un mito nacionalista chileno, planteado por Nicolás Palacio en su libro “Raza Chilena” (1904): “El roto chileno es pues Araucano-Gótico”
El texto ocupado en la instalación fue escrito en castellano por el artista, en base a un relato recogido por el filósofo Ziley Mora de su informante Ignacio Kintunawel, en el libro “Anales mapuches de Primavera y Otoño” (1999) y luego traducido al mapudungun:
“Nuestros ancestros sabían leer los árboles. Nosotros tenemos muchos libros, pero casi no tenemos bosque: así, ya no podremos leer nuestras raíces.”

“Taiñ kuifikecheyem/ kimchillkatufuyngün/ tachi pu aliwen./ Iñchiñ nieiñ fentren lifro/ welu epe nielaiñ mawida:/ feymew dewma/ pepichillkatulayiñ /taiñ pu folil.”

El texto mapuche es separado en ocho versos: cada tablón es un verso. Ocho es un número sagrado en la cosmovisión mapuche: ocho son los pétalos de la flor del canelo (foye), el antiguo emblema de la nación aborígen. El soporte del texto mapuche es madera, material bruto del cual se obtiene la celulosa para fabricar libros (relación genealógica presente en la etimología de la palabra libro en los idiomas germánicos, v.g. : al. Buch = libro ↔ Büche = haya, fagus sylvatica). En este caso, madera de pino, especie exótica que ha reemplazado al bosque nativo que los antiguos mapuche sabían leer: nuevamente, entonces, se trata de un material ilegible para la capacidad de lectura autóctona. Extensas plantaciones de pino atraviesan el país, transformando dramáticamente nuestro paisaje: es un paisaje “europeizado”, un paisaje “gótico”. Además, la importancia de este producto para la macro economía de Chile (la industria forestal es la segunda generadora de divisas para el país, generando el 13% del total anual del retorno por exportaciones; datos CORMA) lo constituye en un material básico de la “construcción” de nuestro país (y de nuestra identidad cultural): Chile se construye con pino. Los tablones de MSD (madera seca dimensionada) de la empresa Arauco, dueña de una gran cantidad del territorio patrimonial mapuche (el patrimonio forestal de la empresa supera las 900 mil hectáreas), son pirograbados o dibujados con fuego: una metáfora del conflicto. Junto al texto escrito se desarrolla un sub texto de signos e imágenes también pirograbados: emblemas de la piratería inglesa, escudos heráldicos, señalética industrial, logos empresariales, runas germánicas y signos mapuche, que dan cuenta de los mundos simbólicos en pugna y en mestizaje, real o ficticio. Luego, el fondo es pintado al óleo siguiendo una gama monocromática para cada tablón. Los colores usados son emblemáticos de la vexilología y del simbolismo mapuche (azul, rojo, verde, blanco, amarillo) y en particular de la bandera creada y popularizada desde los años 90 por la organización Aukiñ Wallmapu Ngulam (Consejo de Todas las Tierras), la Wenufoye (“canelo del cielo”). El tamaño de los tablones (1, 60 mts.) corresponde a la mitad del formato comercial (3, 20 mts) y alude a la estatura promedio del hombre “araucano”, según el historiador Encina. Por esa razón, los tablones, si bien concebidos en su diseño como “letreros”, son dispuestos en forma vertical. Esto dificulta aún más la lectura y obliga al espectador a realizar una torsión y mirar el piso, cubierto con palmetas de césped natural. Este elemento es un producto comercial, donde una franja de tierra, cubierta de pasto, es vendida al consumidor lista para ser emplazada. Así, la tierra, la “mapu”, como soporte de toda “cultura”, de todo texto, es adelgazada de toda profundidad simbólica, mensurada y vendida hasta su expresión más mínima. En el montaje de la obra, el césped es cubierto con agujas de pino: carente de agua y cubierto por este material, el césped se oxidará, secará y morirá. El césped, a su vez, es cercado o enmarcado por ladrillos fiscales, sobre los cuales se inscribe una traducción disgráfica y disortográfica, en castellano, del texto mapuche: “NUETRO ANSETRO SAVIAN LER SU ARVOLE. LOSOTRO TENIMO MUCHO LIBRO, PERO CASI NO TENIMO VOSQUE. ASI LLA NO PODIMO LER NUETRA RAISE”. Este texto disfuncional ejemplifica, sin embargo, una traducción aproximada de la pronunciación dialectual chilena de la lengua española. Su soporte, el ladrillo fiscal, remite a la construcción estatal de nuestra cultura escrita y de cómo esta superestructura delimita y condiciona nuestras lecturas identitarias.

© Paulo Meyer Valenzuela /2009

6 comentarios:

Anónimo dijo...

zzzzzzzzzzzzzz...

MELIMEYER dijo...

jaajaaajaaajaaajaaajaaa!!!!

Anónimo dijo...

fe de erratas :

donde me veas dormir, estaré riéndome

el MiSMO.

Anónimo dijo...

http://www.verbodivino.cl/page/single/67


te esperamos...

Anónimo dijo...

Aunque parezca paradojal, hay una rama de la medicina europea, llamada omotoxicología, cuyo principio es el mismo de la medicina mapuche: extraer todas las toxinas del organismo”...
“Makewelawen” significa remedio de maquis, y el maqui es una planta medicinal que se puede tomar como jarabe: sirve para friega, fiebre, dolores generales , ceremonias religiosas, y exposiciones artísticas ... eso, en particular, no sé cómo lo hacen, pero que funciona, funciona, lo he visto cientos de veces .
Lo más interesante de esto es el como: “la machi puede reconocer un virus o enfermedad solamente mirando las muestras artísticas .
A no olvidar :la farmacia mapuche tiene todo un proyecto por detrás que tiene su génesis en Temuco, donde está la “ZONA ARBOLARIA” en la que se confeccionan todos estos productos.

nguenduam.
shikukeñn.

MELIMEYER dijo...

estimado anónimo:
por qué me invitas a la pastoral mapuche si sabes que no me gustan los cristianos? pero gracias fue un paseo aleccionador
la medicina mapuche, no la conozco y lo que he leído y visto en documentales me impresiona... algo de ella pareciera haber en la medicina popular chilena...funciona..
de los usos artisticos del maki nada sabía...ni de la capacidad machi de diagnosticar mediante el examen de exposiciones, pero quizas no hay que ser machi para ver las enfermedades de los expositores...el saber mapuche reconoce la numinosidad de la tierra, el cultivo de su medicina requiere del autodominio de su territorio...
nos veremos, que estés bien