miércoles, 22 de abril de 2009

DE LA SERIE "ALMA CROATA" 2009, Pastel s/ papel 22 x 29 cms. c/u











ESTELA EN EL SUR (2009) Óleo s/ tela 50 x 60 cms.


La señora Estela Guerra, madre de mi amigo el profesor Rodrigo García, en una imagen evocadora de su juventud pero también de su madurez. Aparece aquí rodeada de un paisaje de inspiración sureña. El corazón con la estrella y la llama trina, aluden por un lado a su nombre, Estela= Estrella, y por otro al archifamoso Corazón de Jesús, pero desprovisto de espinas.

AURORA AUSTRAL (2009) Óleo s/ tela 20 x 25 cms.



Mi bienamada novia y modelo favorita, capturada durmiendo. Así me figuré yo su sueño: como una roja aurora austral.

BÁRBARA (2009) Óleo s/ tela 30 x 40 cms.


Debo repetirlo: mi bienamada novia y modelo favorita, Bárbara, en un retrato paradigmático. La palabra, en letra gótica alemana, es un invento que los alemanes amantes de su gramática quizás me reprocharán: Blüten = florescencia + Blitz = relámpago. La intención es sólo poética, una aliteración: B + b = Bár-bara. Y por supuesto, una metáfora de lo que ella representa para mí. La inclusión de textos en mis cuadros proviene, claro está, de mi "literatismo" y de mi investigación acerca del cuadro como afiche, de cuya implicancia me hizo tomar conciencia el profesor Rodrigo García.

SHEKINAH (2009) Óleo s/ tela 30 x 70 cms.

Este cuadro es un remake hecho por encargo de mi hermano menor Rodrigo de un cuadro que hice el año 2003 sobre un soporte tan poco asertado como la melanina, fruto de lo cual, tras un par de mudanzas, se deterioró irreparablemente. Shekinah es una palabra hebrea que describe al Espíritu Santo, sin embargo, es una sustantivo femenino. Así, la mujer indicando su velo representa para mí, en mi delirio gnóstico, el negado aspecto femenino de la divinidad judeo-cristiana. Para mi hermano, es sólo su cuadro regalón.

NOS O EL PINTOR Y SU MUSA (2009) Óleo s/ tela 40 x 50 cms.


Este es un retrato ingenuo o idealista: los personajes han sido evocados por la inexactitud de la memoria, si bien, debieran ser perfectamente conocidos para mí. Ante todo, el tema del cuadro es una especie de ideario romántico que habla acerca de la complementación de los opuestos para formar un todo: azul y rojo, rubia y moreno, la estrella en el corazón de él brilla en verdad sobre la cabeza de ella y es esa luz la que los envuelve como un halo. Es por eso, creo, que el subtítulo de NOS es EL PINTOR Y SU MUSA: la luz, literal y metáforica, que un pintor lleva en su interior no brilla si no es por mediación de esa misteriosa figura arquetípica a la que llamamos Musa, sea encarnada en una mujer, un amor, o no. A su vez, dicha inspiradora no brillará, ni será visible más que al ser iluminada por la mirada del pintor.

20 ANCESTROS MAPUCHES (2009) Óleo sobre papel montado en madera, 130 x 135 cms.

20 ANCESTROS MAPUCHES corresponde a un experimento técnico: pintar al óleo sobre papel couché para probar una técnica desconocida para mí hasta entonces y que me fuera sugerida por el pintor Alex Bezares. Me refiero a la "técnica" de evitar el empaste, la iluminación por adición, reemplazándola por una iluminación por sustracción, o sea, sacando pintura con un paño. Parece que funcionó. El tema es uno de mis habituales: los antiguos mapuches. ¿Por qué pintar mapuches si yo no lo soy? No, por cierto, por un chauvinismo cliché, del cual carezco, ese que exalta a los "araucanos" de Ercilla mientras reprime y discrimina a sus descendientes, si bien, yo también hago de ellos un ideal romántico. Para mí, poseen precisamete la atracción de lo "otro": están tan lejos y tan cerca, representan algo original y prístino que subyace bajo nuestra piel. Ellos están en nuestra raíz.